Muchas veces la gente me pregunta qué hago en Africa. Y durante este tiempo, mientras viajaba, construía y creaba he ido respondiendo diferentes cosas: “Estamos construyendo un campamento holístico de cooperación”, “estoy aprendiendo de la cultura africana”, “me estoy conectando la naturaleza”…
Pero la verdad, es que el primer impulso de empezar a construir algo fue claro: “Hay que construir una comunidad”
Una comunidad de gente consciente que quiera vivir de la tierra, que quiera reprender a vivir en comunidad y quiera trabajar con corazón para su familia y su pueblo. Que pueda amar al pueblo africano y aprender de ellos.
Gente que ame meditar, que ame la quietud, que ame la simpleza y que no le importe trabajar para que su comunidad salga adelante.
Familias que quieran dar a sus hijos una enseñanza comprometida en los valores espirituales y humanos del amor y las cosas importante y que no tengan miedo a saltarse “las normas de nuestra sociedad”
Gente de corazón valientes para dar un cambio.

Y aquí estoy, en Senegal. Con este proyecto Kadiamor , que significa compartir en la lengua de aquí, la lengua Quatay teniendo cada día más la visión de lo que hemos empezado a caminar.

Una comunidad que se auto- abastezca con el huerto y crianza de animales, y que tenga una entrada económica con grupos de “turismos consciente” donde se den talleres y a la vez, puedan trabajar en cooperación “karma yoga” en la escuelita que hemos construido y centro médico (para terapeutas y médicos que quieran colaborar)�
Y ya tenemos la casa para acoger grupos. La escuelita para dar los talleres. El pozo, y el templito bajo la ceiba, Tenemos arboles de mango y hemos plantado arboles frutales . Estamos preparando el huerto precioso con todos los vegetales y en breve empezamos a construir un baño seco y las primeras casitas para aquellos que quieran venir a vivir o pasarse largas temporadas aquí.

Y aquí estamos. Al servicio. Quien quiera venir, cuando todo esto pase, a ver, a sentir esto bello que está sucediendo aquí, aquí estamos.
Queda aún por hacer pero no es mucho….

Y aquí se vive bien. Si tienes corazón, el pueblo te acoge muy lindo. Rezamos con las mujeres en el bosque. Compartimos con los niños. La naturaleza es agradecida y las playas son vírgenes.

Con simpleza, con corazón este, sin duda, es uno de los lugares más bellos para vivir en estos días.